Cuándo usar cada modelo de Claude
Guía práctica de cuándo usar Haiku, Sonnet, Opus o Fable según el tipo de tarea, y qué pasa al salir una versión nueva.
La mayoría de la gente elige un modelo de Claude el primer día y no lo vuelve a cambiar. Unos dejan siempre el más potente y acaban pagando de más por tareas que no lo necesitan; otros dejan el más barato y se encuentran con respuestas flojas cuando el problema es difícil. La regla que usamos nosotros es sencilla: el modelo más barato que haga bien la tarea, y subir solo cuando se queda corto.
Para aplicarla sin memorizar nombres de versión, ayuda pensar en los modelos como roles, no como una escala de potencia.
Piensa en un equipo de cuatro personas
La forma más fácil de recordar cuándo usar cada modelo es imaginar un equipo de cuatro personas, ordenadas de menos a más capaces, y también de más rápidas y baratas a más lentas y caras.
- Haiku, el becario. Tareas simples, resueltas rápido, difíciles de estropear.
- Sonnet, el secretario. Sabe un poco de todo. Es la opción por defecto para el día a día.
- Opus, el experto. Más lento y más caro, pero mejor en lo difícil.
- Fable, el director. El experto entre los expertos. Reservado para el trabajo más largo y complejo, el que puede correr sin que lo estés vigilando.
La regla general es empezar por abajo y subir solo cuando el resultado no sea suficiente. El secretario lleva la mayor parte del día; el becario quita de encima la carga mecánica; al experto y al director se los llama cuando la tarea realmente los necesita.
Haiku, el becario
Buscar algo en internet y resumirlo. Sacar datos de una página. Clasificar cosas en categorías. Guardar información en el sitio que toca. Leer un archivo y extraer lo relevante. Ninguna de estas tareas necesita razonamiento profundo, necesitan velocidad y no tropezar con lo obvio, y ahí es donde Haiku es rápido, barato y fiable.
Donde de verdad rinde es en los subagentes: ayudantes pequeños que Claude lanza en paralelo, cada uno encargado de un trozo del trabajo. Con veinte páginas que leer, veinte becarios trabajando a la vez salen baratos y terminan casi al instante. Es el más rápido y el más barato de los cuatro, así que brilla cuando hay muchas tareas pequeñas y bien definidas, no cuando una sola tarea es difícil.
No le pidas que diseñe la solución o que tome decisiones con muchas variables en juego. Es bueno ejecutando algo que ya está claro, no decidiendo qué hacer.
Sonnet, el secretario
Si hay duda entre modelos y la tarea no es claramente compleja ni claramente trivial, la opción es Sonnet. Acertar con el modelo por defecto ahorra más que optimizar cada elección individual.
Sabe un poco de todo, responde rápido y tiene un precio razonable: escribir un correo, revisar un borrador, responder preguntas, montar una primera versión, hacer cambios de código que no son críticos, organizar información. La versión más reciente se acerca mucho a la calidad del experto en programación diaria y en tareas paso a paso, y sigue siendo rápida y económica. Para la mayor parte del trabajo del día a día, este es el modelo por defecto.
Solo cuando la tarea empieza a exigir demasiado (un problema que necesita razonar en varios pasos, un plan que hay que rehacer más de una vez) toca subir al experto.
Opus, el experto
Pagas más por token, pero un plan bien pensado ahorra horas de trabajo mal orientado, y ese es el terreno de Opus: diseñar la arquitectura de un sistema, perseguir un bug que no cede, trazar un plan que necesita pensar en varios pasos y varias pasadas, tomar decisiones con muchas variables en juego.
Cuando la tarea es compleja, Opus se toma su tiempo: razona, prueba, corrige y vuelve a intentarlo hasta dar con una buena respuesta. Es más lento y cuesta más que el secretario, pero en trabajo difícil se nota, sobre todo a la hora de planificar. Cuando una tarea grande necesita pensarse antes de tocarla (dividirla, anticipar problemas, decidir el orden), Opus es quien la piensa de verdad.
Tareas largas, diseño de sistemas complejos, bugs que se esconden bien, trabajo intelectual pesado como análisis, informes o documentos: en todos esos casos mantiene el contexto ordenado a medida que la tarea crece.
Fable, el director
Fable es el director, el rango más alto del equipo, el más senior de todos: tareas muy complejas o muy largas, con mucho razonamiento e iteración por delante, que además pueden correr por su cuenta sin supervisión directa. Ahí es donde rinde: construir un sistema bien especificado y acertar a la primera, correr durante horas sin necesitar correcciones, revisar código y depurar a fondo, leer imágenes densas o desordenadas, coordinar varios subagentes a la vez.
Es también el más lento y el más caro, así que no conviene ponerlo en trabajo que el secretario resuelve en segundos. Tiene sentido reservarlo para lo que ningún otro modelo del equipo resuelve bien. Rinde mejor en procesos que se lanzan y se dejan correr, no en tareas rápidas que necesitan criterio en cada paso.
Cuando sale una versión nueva
Los modelos se actualizan, y eso puede complicar la regla. Un caso habitual: alguien usa Opus 4.8 para lo difícil y sale Sonnet 5, casi tan capaz como ese Opus pero más rápido y más barato. La tentación es cambiar a Sonnet 5 para las tareas complejas.
Nuestra recomendación es no cambiar nada del método anterior.
Si ha salido Sonnet 5, Opus 5 está a la vuelta de la esquina. Y cuando llegue, volverá a sacarle ventaja a Sonnet en lo difícil, justo la distancia que parecía haberse cerrado. Reorganizar el método cada vez que sale un modelo nuevo significa cambiar cosas constantemente sin necesidad.
La regla se mantiene versión tras versión porque no va de números, va de roles. El becario, el secretario, el experto y el director siguen ahí; solo cambian de nombre y mejoran. En nuestra experiencia, conviene mantener el método y esperar: en cuanto llega el siguiente Opus, la distancia entre modelos se recupera.
Las versiones nuevas mejoran cada modelo, pero el orden entre ellos se mantiene. En general, el Opus vigente razona mejor que el Sonnet vigente.
Subagentes y el campo model
Cuando se trabaja con subagentes en Claude, cada uno lleva una pequeña cabecera de configuración (el frontmatter) donde se define cómo se comporta. Una de esas variables es model, y ahí es donde se fija qué modelo usa.
El truco está en escribir el nombre del modelo sin versión: haiku, sonnet, opus, fable. No haiku-4-5, solo haiku.
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name: web-researcher
description: Busca en internet y resume lo que encuentra.
model: haiku
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¿Por qué sin versión? Porque así, cuando sale una versión nueva de Haiku, los agentes pasan a usarla automáticamente, sin tocar nada. Se escribe haiku una vez y siempre corre sobre el mejor Haiku disponible.
También se puede hacer lo contrario. En lugar del nombre genérico, se escribe el id completo del modelo, con su versión y fecha, como claude-haiku-4-5-20251001, y el agente queda fijado a esa versión exacta pase lo que pase después.
El nombre genérico es la opción correcta por defecto: los agentes se benefician de cada mejora sin coste. Fijar una versión concreta tiene sentido solo cuando hay un motivo. Puede que una versión más antigua o más pequeña sea más barata o más rápida de lo que necesita ese trabajo en concreto. O puede que sea un agente en producción que tiene que comportarse igual siempre, y un lanzamiento nuevo que cambie su salida, aunque sea para mejor, sea un riesgo que conviene evitar.
Es la misma idea del apartado anterior, pero automatizada. Se elige por rol, no por número de versión, y las mejoras llegan solas, salvo que se decida congelar una a propósito.
La guía entera en una tabla
Toda la guía anterior cabe en una tabla.
| Si la tarea es… | Llama a | A menos que… |
|---|---|---|
| Buscar, resumir, extraer o guardar datos | Haiku | necesite criterio real → Sonnet |
| Trabajo del día a día: escribir, revisar, responder, ediciones rutinarias | Sonnet | se atasque en algo que necesita razonar → Opus |
| Arquitectura, bugs tercos, planes que necesitan varias pasadas | Opus | sea enorme y pueda correr sin supervisión → Fable |
| Muy compleja o muy larga, autónoma y sin supervisión | Fable | pueda dividirse en piezas simples → Haiku / Sonnet |
| Un subagente que busca y recopila en paralelo | Haiku | cada pieza necesite razonamiento profundo → Sonnet / Opus |
Empezar por abajo y subir, no al revés, es la parte que más se olvida. Elegir el modelo más potente “por si acaso” es el error más caro y también el más habitual.
Usar siempre el más barato que resuelva bien el trabajo, y subir solo cuando haga falta.